Volver a la escuela para compartir el camino después del egreso
Hoy recibimos en nuestra escuela a Nicolás Artus, egresado de la promoción 2024, quien volvió a encontrarse con estudiantes de la institución para compartir su experiencia después de finalizar la escuela secundaria y conversar sobre los desafíos de comenzar la vida adulta.
Nicolás mantiene además un vínculo especial con la escuela: durante 2025 se desempeñó como profesor en la institución, regresando a las mismas aulas que había transitado como estudiante.
La charla tuvo como eje central la autonomía. Habló sobre lo que significa organizar los tiempos, estudiar, asumir responsabilidades, tomar decisiones y aprender a desenvolverse lejos del entorno conocido.
Los estudiantes le preguntaron cómo había sido el acompañamiento familiar, si tuvo personas en quienes apoyarse, cómo eran los profesores universitarios y hasta cuestiones muy concretas, como si le había costado usar el subte. También apareció una preocupación frecuente al comenzar una nueva etapa: cómo hacer amigos. Nicolás destacó la importancia de construir vínculos y redes de apoyo para estudiar, compartir información, resolver dudas y acompañarse frente a las dificultades.
La autonomía alimentaria también ocupó un lugar importante. Nicolás compartió su experiencia como persona celíaca y explicó cómo esta condición lo llevó a aprender a elegir alimentos, leer etiquetas, cocinar, organizar compras y evitar la contaminación cruzada.
Luego de egresar, accedió a una beca para estudiar en una universidad privada de Buenos Aires. Con el tiempo advirtió que no se sentía a gusto y decidió dejar la carrera. Los estudiantes le preguntaron si le había costado tomar esa decisión, lo que permitió conversar sobre una idea importante: cambiar de rumbo no necesariamente significa fracasar; también puede implicar revisar una elección y animarse a buscar otro camino.
Posteriormente continuó su recorrido en la Universidad Nacional del Comahue, donde se encontró con una realidad académica diferente. Relató el impacto de cursar con grupos muy numerosos y contó que, en una instancia de Matemática con alrededor de 400 estudiantes, solamente tres lograron aprobar. A partir de esa experiencia, conversó sobre las diferencias entre la escuela secundaria y la universidad, los nuevos ritmos de estudio y la mayor responsabilidad que implica sostener una trayectoria universitaria.
También hablaron sobre el uso de la inteligencia artificial para estudiar: sus posibilidades para explicar temas, resolver dudas, organizar información y acompañar el aprendizaje, destacando la importancia de utilizarla con criterio y no como reemplazo del propio proceso de aprendizaje.
Otra de las preguntas fue si, al terminar la secundaria, tenía claro qué iba a estudiar. Actualmente Nicolás cursa una Diplomatura en Seguridad Informática**, aunque reconoce que todavía continúa explorando intereses y tratando de descubrir qué camino profesional quiere seguir. Su experiencia permitió mostrar que **egresar no significa tener toda la vida resuelta.
También dejó un mensaje importante sobre los tiempos universitarios: no vivir como un fracaso el hecho de no terminar una carrera exactamente en los años previstos. Las trayectorias pueden incluir materias recursadas, cambios de carrera, pausas y distintos ritmos de aprendizaje.
Desde la escuela valoramos especialmente estos espacios porque permiten acercar experiencias reales a quienes comienzan a imaginar sus propios proyectos de vida. La autonomía no significa tener todo resuelto ni hacer todo sin ayuda: también implica aprender a tomar decisiones, revisar elecciones, pedir apoyo, construir vínculos y continuar buscando.
Agradecemos a Nicolás por volver a su escuela, compartir su experiencia y conversar con quienes hoy comienzan a construir sus propios caminos después de la secundaria.